diumenge, 10 de gener del 2010

Mi querido diario.

Querido diario.
Estoy en un sitio completamente nuevo, me gustaba mucho más estar con mi madre y mi hermano. Me cuesta mucho dormir. Aún así no todas las cosas son malas… Mi nuevo padre, Hans, toca el acordeón, algunas mañanas me despierto con una melodía de este instrumento, me encanta. Mi nueva madre me quiere pero no me lo suele demostrar. Muchos días la ayudo a repartir la ropa que plancha, ella trabaja de esto. Hoy he jugado un partido de fútbol con los hermanos de Rudy, son buenos chicos, me han aceptado enseguida. Rudy me ha ayudado mucho estos últimos días, me ha enseñado la escuela.

Querido diario.
Hace unos días hice una carrera con Rudy, lo gané, creo que él se mosqueó un poco pero yo me he sentí orgullosa. También conocí a Max, es un joven escritor judío que trabaja para Hitler. Sigo ayudando a mi madre a repartir ropa y mi padre me sigue ayudando con la lectura.

Querido diario.
Me siento sola, ha habido un bombardeo y han muerto todas las personas que conocía. Me han llevado a un cuartel de la policía y estoy esperando a que ocurra algo, no me han querido decir nada, supongo que iré con una nueva familia. Echo mucho de menos a mis seres queridos. Me gustaría que aún estuvieran aquí conmigo, me gustaría que alguno hubiera quedado vivo y que viniera ahora mismo a buscarme. Aunque solo fuera uno. Creo que me queda una larga espera, no me gusta no saber que va a ocurrirme, por segunda vez.

Si fuera...

Miniresumen en 99 palabras.

Hola papá.
Quiero darte las gracias porqué desde que he llegado a Himmelstrasse mi vida ha cambiado. Tu me has enseñado a leer y me has alegrado los días con tu acordeón. Ahora tengo muchos amigos, para mi Rudy y Max son muy importantes. Ayer jugué un partido de fútbol con mis amigos, hoy Max me ha escrito un libro muy especial para mi. Has conseguido que mi vida sea mejor. Mamá ahora me está diciendo que vaya a ayudarla a repartir la ropa que ha planchado hoy. Gracias por estar siempre a mi lado papá. Te quiero.
Liesel.

1000 palabras: 1 imagen.

Diez años después...

Se abrió la puerta de un hotel neoyorkino y de él salió una mujer morena junto a un hombre de aspecto judío, con una importante nariz y de cabello moreno. Liesel agarró la mano de Max y caminaron por la calle. Ella entro en un café y salió con un capuchino y un café solo. Y se sentaron en un banco del parque.
-Hace diez años…- dijo él con cierta tristeza.
Ella lo miro con los ojos vidriosos y Max le pasó el brazo por el hombro.
-Es como si nunca hubiera ocurrido, además, ahora tenemos otra vida, completamente distinta y mejor. No quiero volver nunca.-Contestó Liesel.
Ahora ella era una estudiante de derecho de último curso. Su profesor le había prometido un trabajo de bacante en su despacho. Max escribía una columna en el New York Times sobre problemas sociales.
Max y Liesel se habían casado hacía dos años. Llegaron en avión cuando ella tenía 18 años para empezar una nueva vida. Allí habían pensado en tener hijos pero Max creyó que era mejor esperar a que su vida se estabilizara, Liesel debía acabar los estudios y conseguir trabajo para poder empezar a formar una familia. Aún así, tenían un piso perfecto para su futura familia. Su casa estaba en un buen barrio. En Nueva York habían creado un grupo de amigos, salían todos los sábados a cenar. La mayoría de sus amigos eran estudiantes de la universidad de Liesel pero también había algún compañero de Max.
Desde entonces sus vidas cambiaron, ahora los dos eran felices y sin olvidar sus orígenes habian construido una nueva vida.

dijous, 7 de gener del 2010

El comienzo de la imaginación

Primero los colores.
Luego los humanos.
Así es como acostumbro a ver las cosas.
O, al menos, así intento verlas.
UN PEQUEÑO DETALLE
Morirás

Después de un duro día de trabajo sentí la necessidad de sentarme delante del ordenador y escribir.

Es triste que uno se importante cuando en realidad solo ocupa ocho décadas de cuatro mil seiscientos billones de años. Acostumbro a pensar en las personas, en mi, de una forma egocéntrica y surrealista. Parece una tontería pero, ¿por qué no queremos ver la realidad? Una realidad que la mayoría de las personas no ven y a mi no me deja dormir, y qué, por mucho que intente entender, no me la imagino. Es posible que algún día se acabe todo, ¿para siempre? Uno no puede comprender que cualquier día se apagará, no volverá a andar, ni a reír, ni a mirar, ni a oler, ni a tocar y nunca más se volverá saber de él, y ese miedo que sentimos, es tan grande que lo único que hacemos es ocultarlo dejando de pensar. Las personas creemos en cosas como: después de la muerte hay algo mejor o, si nadie ha vuelto es porqué se está mejor. Seamos realistas, si nadie ha vuelto es porque es tan improbable que haya algo.

Curiosamente, reflexione sobre temas que jamás me había planeado y eso hizo que ese mismo cambiara mi vida, cambié mi forma de ver el mundo, dejé de creer que era el centro del mudo y decidí ser más egoísta y no vivir la vida, sino MI VIDA.

La mañana siguiente me levanté temprano, quería aprovechar mis días al máximo y lo primero que se me ocurrió fue ir a navegar. Alquilé un velero y me adentré a la mar. Me relajé tremendamente, sentí una enorme alegría y cuando quise darme cuenta noté una enorme presión en el pecho. Fue extraño que me diera cuenta de lo verdaderamente importante cuando era demasiado tarde.

dilluns, 4 de gener del 2010